Actualmente disponemos de unas bodegas que elaboran unos vinos de una calidad contrastada, tanto bodegas perteneciente a la IGP Castelló como no pertenecientes, las cuales es de desear que, en un futuro, acaben creciendo incorporándose a la mísma.

Independientemente del vino que se elabore, para los viticultores de Castellón resulta importantísimo y fundamental pasar de IGP (nos pasamos la vida explicando que es eso) y conseguir la DOP, por la repercusión positiva para el consumidor; la figura DOP es mucho más conocida y genera más confianza. Se le ha pedido a Conselleria que ayude todo lo posible en esa tramitación, gestionando su parte y pidiendo al Ministerio y a Bruselas toda la celeridad.

Factores importantes en la creación de valor para los vinos castellonenses:

Los sumillers son nuestros mejores promotores, por lo tanto debemos crear sinergias con Asucap. Sus valoraciones profesionales son importantes para la mejora del producto y para la comunicación al consumidor. Pese a lo anteriormente dicho, resulta todavía difícil encontrar vinos de Castellón en las cartas de los restaurantes de la provincia, sí bien es cierto que día a día y de forma pausada, van aumentando aquellos que apuestan por los vinos del territorio.

Se debe crear la conciencia en la ciudadanía que consumir productos de proximidad contribuye al mantenimiento de los pueblos de interior. Por otra parte se debe incrementar la exportación como salida al poco consumo interior y posible aumento de la producción.

La Agencia Valenciana de turismo está trabajando en el impulso de producto turístico diferenciado y segmentado: hablamos del proyecto “creaturisme”, una estrategia de creación de productos experienciales de la Comunidad Valenciana, ofertando paquetes predefinidos a los posibles usuarios con alojamientos, actividades complementarias y servicios siempre supeditado a unos estándares de calidad. El principal objetivo de esta nueva línea de trabajo es adaptar la oferta turística a los retos del mercado, ampliar el catálogo de experiencias que ofrecemos a los distintos segmentos de la demanda, contribuir a la desestacionalización, el desarrollo territorial y generar oportunidades de empleo y sostenibilidad turística.

El enoturísmo y las rutas enológicas resultan fundamentales en la promoción de nuestro territorio y, por ende en los vinos castellonenses, pero esto debe ser complementario de un factor de capital importancia: el amor propio. Difícilmente podremos promocionar un producto si previamente no los creemos y somos conscientes de cuáles son sus potencialidades. Este amor propio podría ser incrementado y alentado si se consiguen redes de investigación sobre viticultura y enología e I+D con universidades próximas.