Con la primavera, de todos es sabido que se produce un despertar en la naturaleza. Es el fin del letargo invernal, y que rompe por completo la monotonía de la estampa triste del invierno en la Bodega Flors.

Las plantas están impacientes por volver a la vida, y en nuestro caso, el lloro de la vid es un claro indicativo de que la primavera ha llegado y con ella la vida a las vides. Una señal de que el ciclo vegetativo está en marcha, u que la planta está curando las heridas producidas durante la poda. Y es que el lloro de la vid no es más que eso, un mecanismo de defensa de la planta que cura sus heridas.

El lloro, es el momento que marca el despertar biológico de la vid, debido básicamente al incremento de las temperaturas en el ambiente, las cuales favorecen el movimiento de la savia de la planta, que irriga todas sus partes, volviendo a la vida.

Como antes decíamos, este lloro produce la cauterización de las heridas. El proceso finaliza cuando los cortes producidos se ven recubiertos de una sustancia protectora que es producida en la evaporación del agua de las gotas del lloro.

Este proceso puede prolongarse entre siete y diez días, hasta que la cicatrización se ha producido por completo. En este punto, las plantas empiezan a desarrollarse y en breve harán su aparición los brotes.